Una experiencia en el museo más bonito del mundo

El museo Guggenheim de Bilbao ha sido elegido por la revista Conde Nast Traveler como el museo más bonito del mundo de 2016. Así que imaginaos lo que puedes sentir cuando contemplas el atardecer desde el atrio, conversando con el resto de compañeros , mientras nos sirven un aperitivo.

Es el momento perfecto para profundizar y preguntar a las personas con las que comparto esta celebración tan especial, con qué se quedan después de nuestra visita privada.

“El lienzo de Ives Klein, nunca me hubiera imaginado que surgió después de una performance, con dos modelos desnudas pintadas con su azul patentado, arrastrándose por el recorrido que él marcó. La textura, colores y formas, me han hipnotizado”

“De Kooning, con una de las pocas obras de expresionismo abstracto que están inspiradas en un paisaje: el jardín romano que visitaba todos los días el artista durante su estancia en Europa. Me emociona pensar que, al volver a NY, echaba tanto de menos ese lugar que necesitó expresar en un lienzo lo que sentía en aquellos paseos. Estoy deseando ir a Roma y recorrer la Villa Borghesse”.

“Motherwell y su obsesión por España. Toda su vida asociándola a alegría, color y vida hasta que llegó a conocerla y descubrió el franquismo, la desolación, la falta de libertad y la oscuridad. Impactante su reacción. Muy evocador ese esquina abierta a la esperanza.”

Antes de entrar en el auditorio para terminar la noche escuchando en exclusiva a Joshua Edelman, hablo de toda esta inspiración con nuestro anfitrión go Basquing, un historiador de arte contemporáneo.

Él me responde con una frase de Maeterlink, que le pido que escriba en mi cuaderno de viajes: “no hay nada sobre la tierra que tienda con tanta fuerza a la belleza y se embellezca con mayor facilidad que el alma… Por eso muy pocas almas resisten en la tierra a un alma que se entrega a la belleza”

C.E.
go Basquing & Friends