Un fragmento de civilización

En el Valle de Añana (Álava), a 60 km del mar, se encuentra una de las salinas más representativas de Europa. Un lugar único que hace 200 millones de años era un mar.

Ahora es un lago blanco de 120.000 m2, dividido en 5.000 estructuras de madera (eras) para que no afecte al sabor. La producción se realiza de forma artesanal y se obtienen 3 tipos de sal: la sal mineral, la flor de sal que es una capa fina que se crea en la superficie del agua y unas estalactitas de sal que se crean al final del verano. Estas estalactitas se venden sólo en ocasiones contadas y se utilizan rayando la pieza sobre el plato.

Restaurantes reconocidos como Akelarre, Azurmendi, Berasategui, Mugaritz o El Celler de Can Roca cuentan con su espacio de producción de sal en este valle.

Además de los grupos de ocio, que participan en actividades de cata y disfrutan conversando con los salineros sobre la producción, hay un espacio muy especial para organizar reuniones de empresa: un antiguo almacén del siglo XVI.

Si buscas un espacio y producto único, que mantiene la autenticidad y los minerales de hace 200 millones de años, cuenta con nosotros para vivirlo a fondo. Porque como dice el famoso chef 3 estrellas Michelin, Andoni Luis Aduriz, “La sal de Añana, más que un condimento, es un fragmento de civilización”.

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