Un almacén de inspiración

Necesitábamos privacidad y medios técnicos suficientes para trabajar cómodos un grupo de 45 personas. Pedíamos naturaleza, exclusividad, autenticidad y momentos de disfrute. Así nos encontramos con un paisaje único en el mundo: El Valle Salado de Añana y su antiguo almacén de sal, construido en el s.XVI, que sería nuestro espacio de inspiración.
Un manto blanco junto al verde y rojo de los viñedos de Rioja Alavesa, donde los atardeceres se hacen inolvidables en una cata de sal, un buen asado o un gran vino. Un pueblo medieval donde los romanos iniciaron la comercialización de la sal que ya se producía desde hace más de 6000 años. Interesante su historia y más aún sus habitantes que han luchado, con técnica e investigación permanente, por la sostenibilidad del paisaje.

O.C.
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