Como pez en el agua

Cuando llegas a una reunión atravesando un barrio pesquero, hasta localizar una antigua atalaya de piedra sobre el mar, tienes claro que el día va a ser marinero.

Al terminar la presentación, se levanta el proyector del auditorio y aparece detrás una pecera gigante: empieza la aventura.

Tener acceso a la parte privada del Aquarium de San Sebastián supone un privilegio. Conocer las zonas donde se crían las diferentes especies antes de sacarlas “a la luz”, cómo cuidan a los enfermos, cómo producen cebo vivo, el seguimiento estricto de los menús según las especies … Un mundo diferente que te describen con pasión los biólogos que forman parte del proyecto.

Un mundo que te envuelve al acercarte a los manglares o al mezclarte con tiburones, mantas raya, tortugas…. dentro de un túnel transparente, mientras conversas con tu gente en un lunch de alta cocina y tus compañeros acuáticos también reciben su ración semanal, alimentados por un buzo.

Tomamos el café tirados en la terraza, mirando hacia la isla Santa Clara. Abro mi galleta de la suerte y no puedo evitar mostrar mi sorpresa: “Vas a saber lo que se siente al nadar en un arrecife, rodeado de más de 40 especies, con dos tiburones toro acompañándote en el camino”

Miro a mi alrededor. María, de Recursos Humanos, sonríe cómplice. Mi grupo empieza a acercarse. Yo empiezo a reírme. La vida está llena de retos y éste voy a disfrutarlo.

Historias go Basquing